«¿Voy a estar despierto? ¿Voy a oír la sierra?»
Es la pregunta que baja el tono de voz en la consulta. La gente la hace casi pidiendo perdón, como si fuera una tontería. No lo es: es el miedo más común y el más legítimo que existe alrededor de la cirugía del pie.
Y tiene una explicación curiosa. A muchísimos pacientes les tranquiliza más la idea de una anestesia general —»que me duerman y ya está»— que la de estar despiertos. Sin embargo, cuando salen de quirófano, la valoración cambia por completo.
Vamos a contarle, minuto a minuto, qué se siente de verdad con anestesia local en cirugía del pie.
Por qué se emplea anestesia local en cirugía del pie percutánea
No es una decisión de comodidad ni de coste. Es una consecuencia directa de la técnica.
La cirugía de mínima incisión (MIS) trabaja a través de incisiones de aproximadamente 1 a 3 mm, con instrumental rotatorio y control por radiografía en tiempo real. No se abre el pie, no se desgarran tejidos blandos, no se separa musculatura.
Una agresión quirúrgica de ese tamaño no requiere dormir a la persona entera. Basta con bloquear la sensibilidad del pie a la altura del tobillo. A partir de ahí, el pie deja de transmitir sensación mientras usted permanece consciente, respirando por sí mismo y con su cuerpo funcionando con normalidad.
Esto tiene consecuencias concretas y bastante relevantes:
| Anestesia general | Anestesia local (bloqueo en tobillo) | |
|---|---|---|
| Zona afectada | Todo el organismo | Solo el pie |
| Estudio preoperatorio | Más extenso (analítica, valoración anestésica, ECG…) | Menos exigente |
| Ayuno previo | Necesario | Generalmente no |
| Náuseas, mareo, confusión al despertar | Posibles | No aplica: no hay despertar |
| Ingreso | Frecuente | Ambulatorio |
| Al terminar | Reanimación y observación | Sale caminando por su propio pie |
Y hay un beneficio que casi nadie menciona: la anestesia local hace la intervención accesible a personas mayores o con patologías de base en las que una anestesia general supondría un riesgo añadido innecesario.
Qué se siente, paso a paso
Antes de entrar
Llega, se cambia y se tumba. No hay vía intravenosa de gran calibre, no hay monitor de anestesia general, no hay cuenta atrás. La sensación se parece más a una consulta que a lo que la mayoría tiene en la cabeza cuando piensa en «quirófano».
El pinchazo: la única parte que se nota
Seamos claros, porque es la parte que importa: el momento de infiltrar el anestésico se nota. Se percibe el pinchazo y una sensación de presión o escozor mientras entra el líquido. Dura poco.
La mayoría de los pacientes lo compara con el anestésico del dentista: incómodo, sí; insoportable, no. Y es, literalmente, lo único que va a notar de toda la intervención.
Prometerle que no notará nada sería mentirle. Y preferimos que llegue sabiendo exactamente qué esperar.
La espera: el pie se va apagando
Después llega una fase muy característica. El pie empieza a sentirse pesado, caliente, «dormido» —esa sensación de acorchamiento que todos conocemos cuando se nos duerme una pierna—. Se comprueba que el bloqueo es completo antes de empezar.
Es el momento en el que la mayoría de los pacientes se relaja: cuando comprueban por sí mismos que efectivamente no sienten el pie.
Durante la intervención
Aquí van las tres respuestas que todo el mundo busca:
- ¿Voy a ver algo? No. Se coloca un campo quirúrgico entre usted y su pie. No verá la intervención salvo que quiera y sea posible.
- ¿Voy a oír algo? Sí. Se oye el motor del instrumental rotatorio, parecido al de una consulta dental. A quien le incomode, puede escuchar música con auriculares. Es una petición habitual y perfectamente compatible.
- ¿Voy a notar algo? Puede percibir movimiento o presión —que le mueven el pie, que lo sujetan—, pero no debería sentir dolor. La presión y el dolor viajan por vías distintas, y el bloqueo actúa sobre las que transmiten el dolor.
Puede hablar durante la intervención. Puede decir si algo le incomoda. Puede preguntar. De hecho, esa comunicación es una ventaja: usted da información en tiempo real, cosa imposible bajo anestesia general.
Al terminar
Se coloca el vendaje funcional —que no es un simple apósito, sino el elemento que mantiene la corrección— y el calzado postquirúrgico de suela rígida.
Y entonces ocurre lo que más sorprende a la gente: se baja de la camilla y sale caminando por su propio pie. Sin reanimación, sin marearse, sin esperar a que se le pase nada. Lo contamos con más detalle en por qué salir caminando el primer día lo cambia todo.
Cuando se pasa el efecto: qué esperar en las primeras horas
El bloqueo no dura indefinidamente. A lo largo de las horas siguientes el pie va recuperando la sensibilidad de forma progresiva, con un hormigueo similar al de cuando se despierta una pierna dormida.
Es normal notar entonces molestia en la zona intervenida. La pauta analgésica que se le indique está pensada precisamente para ese momento, y la recomendación general es no esperar a que la molestia aparezca del todo para tomar la medicación pautada, sino seguir el horario indicado.
Al no haber desgarro de tejidos blandos, la molestia postoperatoria de la técnica percutánea es considerablemente menor que la de la cirugía abierta. Lo tratamos a fondo en ¿duele realmente la operación de juanetes?.
Si es usted de los que se ponen muy nerviosos
Dígalo. No es una anécdota: es información clínica útil.
Cosas que ayudan y que puede pedir sin ningún problema:
- Auriculares con su música o un pódcast. Es lo que mejor funciona con el ruido del instrumental.
- Que le vayan contando lo que se está haciendo, o justo lo contrario: que no le cuenten nada. Ambas son válidas, díganos cuál prefiere.
- Venir acompañado y tener a alguien esperándole.
- Comentar antes cualquier experiencia previa mala con anestesias o intervenciones. Cambia cómo enfocamos el momento.
El miedo a estar despierto casi siempre desaparece en los primeros minutos, cuando el paciente comprueba que el pie no siente nada. Lo que empezó como la parte más temida acaba siendo, en la mayoría de los casos, la más anodina.
La misma pregunta, respondida en vídeo
Si le tranquiliza más escucharlo que leerlo, aquí lo explicamos en poco más de dos minutos:
Preguntas frecuentes
¿Puedo pedir que me duerman del todo?
La técnica percutánea está diseñada para realizarse con anestesia local, que es lo que permite que sea ambulatoria y que salga caminando. Si tiene un motivo concreto para plantear otra opción, coménteselo al equipo en la valoración y se estudia su caso.
¿Tengo que estar en ayunas?
Generalmente no es necesario al tratarse de anestesia local, pero siga siempre las indicaciones concretas que se le den para su caso. Se las entregaremos por escrito antes de la intervención.
¿Puedo conducir después?
No conduzca el día de la intervención. Organice cómo volver a casa antes de venir.
¿Y si noto dolor durante la operación?
Se comprueba que el bloqueo es completo antes de empezar, y usted está despierto y puede avisar en cualquier momento. Si en algún punto notara molestia, se refuerza el bloqueo. No tiene que aguantar nada.
¿Es igual si me opero de los dos pies?
Se realiza el bloqueo en ambos tobillos. La experiencia durante la intervención es la misma. Los criterios del abordaje bilateral los explicamos en operarse de los dos pies a la vez.
Quién firma este contenido
Contenido elaborado por Clínica San Román, dedicada a la cirugía percutánea del pie en Alicante desde 1979, tres generaciones. Equipo médico de la clínica:
Dr. José Manuel San Román Pérez — Fundador y Director Médico. Podólogo. Especialista en Cirugía Percutánea del Pie. Nº Colegiado: 2077.
Dr. I. San Román Sirvent — Médico. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Board Certified in Minimally Invasive Foot Surgery (EE. UU.). Nº Colegiado: 03-0310448-2.
Clínica San Román (Elosnasi, S.L.) · Registro Autonómico de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios de la Comunitat Valenciana nº 5357.
Última actualización: 31 de agosto de 2026.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye a una valoración médica presencial. La pauta anestésica y analgésica se individualiza en cada caso.
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