Los pies soportan todo nuestro peso y nos acompañan miles de pasos al día, así que no es de extrañar que sean una fuente frecuente de molestias. Conocer las dolencias más habituales ayuda a identificarlas a tiempo y a saber cuándo conviene consultar. Estas son las que vemos con más frecuencia en consulta.
Juanetes (hallux valgus)
Es una desviación progresiva del dedo gordo hacia los demás, con un bulto en la base que roza con el calzado. Suele provocar dolor, dificultad para calzar y, con el tiempo, deformidad. Puedes leer más en nuestra guía sobre el juanete (hallux valgus).
Dedos en garra y en martillo
Son deformidades en las que uno o varios dedos se doblan de forma anómala. Generan rozaduras, durezas en el dorso y molestias al caminar. A menudo se asocian a los juanetes y a desequilibrios en la pisada.
Fascitis plantar
Es la inflamación de la fascia plantar, el tejido que recorre la planta del pie. Se nota como un dolor en el talón, especialmente con los primeros pasos del día. Es muy común en personas activas, corredores y quienes pasan muchas horas de pie.
Metatarsalgia
Es el dolor en la zona del antepié, justo en la almohadilla bajo los dedos. Aparece por una sobrecarga de los metatarsianos y suele relacionarse con el tipo de pisada, el calzado o deformidades como los juanetes.
Uña encarnada
Se produce cuando el borde de la uña se clava en la piel, causando dolor, enrojecimiento y, a veces, infección. Un corte inadecuado de las uñas o un calzado estrecho suelen estar detrás. Conviene tratarla pronto para evitar complicaciones.
Verrugas plantares (papilomas)
Causadas por un virus, aparecen en la planta como lesiones rugosas que pueden doler al pisar. Se contagian con facilidad en suelos húmedos (piscinas, vestuarios). Existen tratamientos eficaces como la tecnología de microondas Swift®.
Durezas, callosidades y espolón
Las durezas y callosidades son engrosamientos de la piel por roce o presión continuados; el espolón calcáneo es una calcificación en el talón que puede acompañar a la fascitis. Ambos reflejan, muchas veces, un reparto inadecuado de las presiones al caminar.
¿Cuándo acudir al podólogo?
Si el dolor es frecuente, limita tu actividad, aparecen deformidades o las molestias no mejoran, lo más recomendable es una valoración profesional. Detectar el problema a tiempo facilita el tratamiento y, en muchos casos, evita que vaya a más. En Clínica San Román estudiamos cada caso de forma individualizada.
Otras alteraciones frecuentes
Además de las anteriores, en consulta vemos a menudo el pie plano y el pie cavo (alteraciones del arco que modifican el reparto de presiones), los hongos en la piel y en las uñas (onicomicosis), que engrosan y decoloran la uña, y la talalgia o dolor de talón por distintas causas. Muchas de estas dolencias están relacionadas entre sí: una pisada alterada puede acabar provocando durezas, sobrecargas y dolor en cadena.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que duelan los pies con la edad? Con los años es más frecuente, pero el dolor no es algo que haya que aceptar sin más: casi siempre tiene una causa que se puede tratar o aliviar. Conviene no normalizarlo.
¿Las plantillas solucionan estos problemas? Las plantillas personalizadas ayudan a corregir el reparto de presiones y alivian muchas molestias, pero no sustituyen al diagnóstico: lo primero es identificar la causa con una valoración.



