PODOLOGÍA DEPORTIVA · SÍNDROME DEL SENO DEL TARSO · ALICANTE
Tratamiento del síndrome del seno del tarso: estabilizamos tu tobillo y te devolvemos a la actividad
Plantillas estabilizadoras + propiocepción · Infiltración ecoguiada cuando hay sinovitis · Artroscopia MIS si el cuadro se cronifica · 45 años tratando deportistas en Alicante.
Respaldados por 45 años de experiencia
Clínica fundada en 1979
Cuatro décadas y media tratando inestabilidades de tobillo y patologías deportivas del pie en Alicante.
Certificación MIS23BE03 ABMSP
Pioneros europeos en cirugía mínimamente invasiva del pie acreditados por la American Board of Multispecialty Surgical Podiatry.
Atención multilingüe
Te atendemos en español, inglés, alemán, francés y neerlandés.
¿Qué es el síndrome del seno del tarso?
El seno del tarso es un pequeño espacio anatómico en forma de cono situado entre el astrágalo (por arriba) y el calcáneo (por abajo), abierto hacia la cara externa del pie justo por delante del maléolo lateral. Dentro alberga el ligamento interóseo astragalocalcáneo, ramas nerviosas propioceptivas, vasos y tejido sinovial. Es, en cierto modo, el “centro de control” de la articulación subastragalina y juega un papel clave en la estabilidad y la información sensorial del tobillo.
El síndrome del seno del tarso es el cuadro clínico que aparece cuando ese espacio se inflama o se vuelve inestable: dolor en la cara externa del tobillo, sensación persistente de “se me va el pie” y dificultad en terreno irregular. La causa más frecuente, descrita en la literatura desde los años 50, son los esguinces de inversión de repetición: tras un esguince mal rehabilitado, la cápsula y el ligamento interóseo se cronifican como sinovitis postraumática (Klausner VB & Hardy MA, 1997).
Diversos estudios señalan que se trata de una causa infradiagnosticada de dolor crónico de tobillo en deportistas, especialmente runners, jugadores de pádel, fútbol, baloncesto y bailarines, y que la confirmación con resonancia magnética es clave porque la radiografía simple suele ser normal (Lektrakul N, et al. 2001).
Síntomas: ¿cómo reconocer un síndrome del seno del tarso?
El cuadro clásico es un dolor selectivo en la cara externa del tobillo, justo en el hoyuelo que se nota delante del maléolo, acompañado de una sensación incómoda de “tobillo flojo” o “inseguro”. Suele aparecer semanas o meses después de un esguince y, lo que más exaspera al paciente, no termina de irse con reposo. Empeora al andar por terreno irregular, al cambiar de dirección o al iniciar la marcha por la mañana.
- Dolor en la cara externa del tobillo y seno del tarso, reproducible al palparlo.
- Sensación de inestabilidad (“se me va el pie”), especialmente en superficies irregulares o al girar.
- Antecedente de uno o varios esguinces previos de inversión.
- Dolor al iniciar la marcha después de estar sentado o por la mañana al levantarse.
- Empeoramiento con la actividad deportiva, sobre todo running, pádel y deportes de cambio de dirección.
- Aprensión al pisar un bordillo o un terreno desigual.
- Mejoría parcial con el reposo, recidiva al volver a la actividad.
- Hinchazón intermitente en la zona externa del tobillo tras esfuerzo.
¿Por qué aparece el síndrome del seno del tarso?
En la inmensa mayoría de los casos hay un antecedente traumático: un esguince —o varios— que no terminó de cicatrizar bien. La inestabilidad subsiguiente y la sinovitis del seno del tarso son las dos vías por las que se cronifica el cuadro. Estos son los tres mecanismos que vemos con más frecuencia en consulta.
⚽ Esguinces de repetición
El esguince agudo de inversión es probablemente la lesión musculoesquelética más frecuente. Cuando se repite o se rehabilita mal, los ligamentos peroneo-astragalino anterior, peroneo-calcáneo e interóseo del seno se vuelven laxos y la articulación subastragalina pierde estabilidad. Esa laxitud secundaria mantiene una microirritación constante del seno del tarso y desencadena el síndrome.
🦶 Inestabilidad subastragalina crónica
La articulación subastragalina (entre astrágalo y calcáneo) es la responsable de adaptar el pie al terreno. Si pierde control —por laxitud ligamentosa, déficit propioceptivo o pisada hiperpronadora— el seno del tarso se ve sometido a estrés mecánico anómalo. Helgeson (2009) describe cómo el déficit propioceptivo es uno de los factores clave que mantienen el cuadro en deportistas.
🩹 Sinovitis postraumática del seno
Tras el traumatismo inicial, el tejido sinovial que tapiza el seno se inflama, prolifera y produce una verdadera “bursitis” crónica que perpetúa el dolor incluso cuando la inestabilidad mecánica es ya leve. Es la lesión que mejor visualiza la resonancia magnética y la que más se beneficia de la infiltración ecoguiada o, en formas refractarias, de la limpieza artroscópica.
Diagnóstico: cómo confirmamos el síndrome del seno del tarso
El diagnóstico es clínico-radiológico y, cuando hay dudas, se cierra con el bloqueo anestésico del seno: si la inyección de lidocaína te quita el dolor por unas horas, la prueba es prácticamente confirmatoria.
🔍 Exploración clínica + test de inversión
Recogemos el historial de esguinces, valoramos la pisada en estática y dinámica, comprobamos la estabilidad lateral y reproducimos el dolor con palpación selectiva del seno y con el test de inversión-supinación forzada. Una palpación que reproduzca exactamente “tu” dolor en el hoyuelo lateral es una pista muy potente.
🔊 Ecografía y resonancia magnética
La radiografía simple suele ser normal y solo descarta otras patologías (coalición tarsal, fracturas pequeñas). La resonancia magnética es el gold standard: muestra el edema del ligamento interóseo, la sinovitis del seno y posibles lesiones ocultas asociadas (Lektrakul N, et al. 2001). La ecografía nos sirve además para valorar el estado de los peroneos y guiar la infiltración.
💉 Bloqueo diagnóstico-terapéutico
Cuando todo lo anterior es sugestivo pero no concluyente, infiltramos el seno del tarso con anestésico local guiado por ecografía. Si el dolor desaparece durante las horas siguientes, confirmamos el origen del cuadro y orientamos el tratamiento. Es el test más específico que existe para esta patología y, además, suele tener un efecto terapéutico que se prolonga días o semanas.
Tratamiento del síndrome del seno del tarso: protocolo escalonado
Nuestra filosofía es “menos es más”. En el seno del tarso, además, el conservador funciona muy bien en una mayoría de pacientes: es uno de los cuadros donde más recorrido tiene la combinación de plantillas, propiocepción y refuerzo muscular antes de plantear nada quirúrgico. La cirugía artroscópica queda reservada para los casos refractarios.
1 — Tratamiento conservador: plantillas + propiocepción
Plantillas estabilizadoras a medida con cuña externa para controlar la inestabilidad subastragalina y descargar el seno, programa de propiocepción progresivo (apoyo monopodal, plataforma inestable, gestos deportivos), refuerzo selectivo de los peroneos y del tibial posterior, fisioterapia con técnicas de movilización del retropié y, si hace falta, vendaje funcional de protección durante los retornos a la actividad. Helgeson (2009) describe respuestas muy favorables con este abordaje en deportistas correctamente seleccionados.
2 — Infiltración ecoguiada del seno
Cuando hay sinovitis demostrada por resonancia o por ecografía y el conservador inicial no termina de controlar el cuadro, infiltramos el seno bajo control ecográfico. Empleamos corticoide en formas inflamatorias “puras”, plasma rico en plaquetas (PRP) en pacientes deportistas que buscan regenerar tejido o ácido hialurónico cuando el componente subastragalino es predominante. La pauta y el producto los individualizamos según el perfil del paciente y la fase del cuadro.
3 — Cirugía artroscópica del seno (limpieza)
Reservada para los casos en los que la sinovitis se cronifica y no responde a varios meses de conservador + infiltraciones bien indicadas. Mediante artroscopia mínimamente invasiva introducimos una óptica de pocos milímetros y limpiamos el tejido sinovial inflamado del seno, valorando además el ligamento interóseo y otras lesiones asociadas. Sin escayola, sin tornillos, alta el mismo día y un retorno deportivo claramente más rápido que con cirugía abierta.
Comparativa de tratamientos del síndrome del seno del tarso
| Criterio | Plantillas + propiocepción | Infiltración ecoguiada | Artroscopia MIS | Cirugía abierta tradicional |
|---|---|---|---|---|
| Indicación | Inestabilidad leve-moderada, primer abordaje | Sinovitis demostrada, fallo del paso 1 | Sinovitis crónica refractaria, lesiones asociadas | Inestabilidades complejas, reconstrucciones ligamentosas amplias |
| Invasividad | Nula | Mínima (aguja, eco) | Mínima (portales milimétricos) | Alta (incisión amplia, disección abierta) |
| Anestesia | No requiere | Local infiltrativa | Regional o local + sedación | Raquídea o general |
| Sesiones / tiempo | Programa de 8-12 semanas | 1-3 infiltraciones cada 4-6 semanas | Intervención única ambulatoria, ~30-45 min | Hospitalización, escayola 2-4 semanas |
| Eficacia esperable | Buena en mayoría de casos no crónicos (Helgeson 2009) | Alivio significativo a corto-medio plazo | Alta en sinovitis cronificada | Alta, con mayor morbilidad y baja deportiva más larga |
Por qué elegir Clínica San Román
🏃 Experiencia con paciente deportista
Runners, jugadores de pádel, baloncesto, fútbol, bailarines: hemos tratado a deportistas de todos los niveles en Alicante durante 45 años.
🧠 Abordaje conservador primero
El seno del tarso responde muy bien a plantillas y propiocepción. Solo escalamos si el caso no responde —no operamos por sistema.
🩺 Infiltración ecoguiada en consulta
Hacemos las infiltraciones bajo control ecográfico en la propia consulta: máxima precisión y mejor seguridad.
✂️ Artroscopia MIS si hace falta
Cuando hay que entrar al seno, lo hacemos con portales milimétricos. Sin escayola, sin tornillos, alta el mismo día.
📊 Estudio biomecánico completo
Plataforma de presiones, vídeo de la marcha y análisis de la pisada: medimos para ajustar la plantilla con precisión.
🤝 Coordinación con tu fisio o médico
Trabajamos en red con fisioterapeutas, traumatólogos y preparadores físicos. Si ya tienes equipo, nos sumamos al plan.
Prevención del síndrome del seno del tarso
La mejor prevención es la rehabilitación correcta del esguince inicial. Si ya has tenido uno o varios, hay tres pilares para evitar que se cronifique en seno del tarso.
👟 Calzado y plantillas estabilizadoras
Para deporte: zapatilla con buen contrafuerte, suela con apoyo lateral y horma estable. Para vida diaria: evita zapato plano con suela blanda y desigual. Si tu retropié es inestable, una plantilla estabilizadora a medida marca diferencia.
🤸 Propiocepción mantenida
Apoyo monopodal con ojos cerrados, bosu, plato inestable, saltos controlados, ejercicios reactivos. Bastan 10-15 minutos varias veces por semana para mantener la “memoria” del tobillo y prevenir nuevos esguinces.
💪 Fortalecimiento de peroneos
Los peroneos son los músculos que evitan que el tobillo “se caiga” hacia dentro. Trabajarlos con banda elástica, ejercicios excéntricos y resistencias progresivas es la mejor protección activa frente al esguince y, por extensión, frente al síndrome del seno del tarso.
¿Sigues notando inestabilidad meses después de un esguince?
El problema puede estar en el seno del tarso. Te valoramos sin compromiso, hacemos un estudio de la pisada y te explicamos qué podemos hacer en tu caso.
Solicita tu evaluación gratuitaPreguntas frecuentes sobre el síndrome del seno del tarso
Resolvemos las dudas más habituales de nuestros pacientes.
🔬 Sobre la patología
¿Qué es exactamente el seno del tarso?
Es un pequeño espacio anatómico con forma de cono situado entre el astrágalo y el calcáneo, abierto hacia la cara externa del pie por delante del maléolo lateral. Dentro hay un ligamento interóseo, ramas nerviosas propioceptivas y tejido sinovial. Es uno de los reguladores de la estabilidad del retropié y, cuando se inflama o se vuelve inestable tras esguinces, aparece el cuadro clínico del que hablamos en esta página.
¿Cómo se diferencia de un esguince crónico?
El esguince agudo afecta sobre todo al ligamento peroneo-astragalino anterior; el síndrome del seno del tarso es la consecuencia tardía: dolor en la cara externa, sensación de inestabilidad y sinovitis dentro del seno. Muchas veces ambos cuadros coexisten: hay laxitud lateral más sinovitis interna del seno. La resonancia magnética es la prueba que mejor los diferencia y orienta el tratamiento (Lektrakul N, et al. 2001).
¿Puedo seguir corriendo con esta lesión?
Depende de la fase. En cuadros leves bien controlados con plantillas, propiocepción y vendaje funcional, muchos pacientes mantienen una actividad reducida sin empeorar. En fases agudas con sinovitis franca y dolor diario, lo recomendable es bajar volumen e intensidad o reposar deportivamente unas semanas para no cronificar la lesión. La regla práctica: si el dolor te limita, escucha al pie y déjate guiar por la valoración.
¿Las plantillas son suficientes?
En una proporción importante de pacientes, sí. Las plantillas estabilizadoras a medida, combinadas con un programa de propiocepción y refuerzo de peroneos, controlan la inestabilidad y permiten que la sinovitis se calme. Si llevas mucho tiempo con el cuadro o la resonancia muestra una sinovitis muy establecida, es probable que las plantillas no basten por sí solas y haya que combinar con infiltración o artroscopia.
🏥 Tratamiento
¿En qué consiste la infiltración del seno?
Se inyecta el medicamento (corticoide, plasma rico en plaquetas o ácido hialurónico) directamente dentro del seno del tarso bajo control ecográfico. La aguja entra por la cara externa del tobillo guiada en tiempo real para depositar el producto en el sitio exacto. Es ambulatoria, dura unos minutos y, en muchos pacientes, sirve además como prueba diagnóstica: si el dolor desaparece tras la infiltración, confirmamos el origen del cuadro.
¿Qué porcentaje de pacientes mejora sin cirugía?
La literatura disponible es heterogénea, pero coincide en que una mayoría de pacientes con síndrome del seno del tarso responde al tratamiento conservador bien diseñado (plantillas + propiocepción ± infiltración). Helgeson (2009) y otros autores describen respuestas favorables que evitan la cirugía en una proporción notable de casos. La cirugía artroscópica queda reservada para los pacientes que no responden tras varios meses de tratamiento conservador correctamente aplicado.
¿La artroscopia deja secuelas?
La artroscopia del seno del tarso se realiza por portales milimétricos, así que las cicatrices son prácticamente imperceptibles y el riesgo de adherencias o rigidez es bajo en comparación con la cirugía abierta. Como toda intervención, no está exenta de riesgos (infección, lesión nerviosa de ramas sensitivas, dolor residual), pero en manos entrenadas son poco frecuentes. Te detallamos riesgos y expectativas en la consulta preoperatoria.
🏃 Recuperación y prevención
¿Cuánto tardo en volver a entrenar tras una infiltración?
Con corticoide, recomendamos 48-72 horas de actividad muy reducida y reincorporación progresiva al entrenamiento durante la primera semana. Con PRP, el protocolo es algo más conservador: 7-10 días de carga reducida y entre 3 y 6 semanas para volver al rendimiento previo, dependiendo del deporte. La idea es no “tapar” el dolor con la infiltración y volver al estímulo lesional inmediatamente: la mejoría que da la infiltración hay que aprovecharla para rehabilitar.
¿Puede prevenirse después de un esguince?
Sí. La medida más eficaz es la rehabilitación correcta y completa del esguince inicial: 4-6 semanas de propiocepción guiada, refuerzo de peroneos y reincorporación progresiva al deporte. Una plantilla estabilizadora durante los primeros meses post-esguince y un vendaje funcional en los retornos a la práctica añaden seguridad. La mayoría de los síndromes del seno del tarso que vemos en consulta vienen de esguinces tratados solo con reposo y antiinflamatorio, sin rehabilitación específica.
Referencias científicas
- Helgeson K. Examination and intervention for sinus tarsi syndrome. N Am J Sports Phys Ther. 2009;4(1):29-37. [PMID: 21509110]
- Klausner VB, Hardy MA. Sinus tarsi syndrome: a clinical entity with somatosensory evoked potential. J Foot Ankle Surg. 1997;36(2):133-7. [PMID: 9127227]
- Lektrakul N, Chung CB, Lai YM, Theodorou DJ, Yu J, Haghighi P, Trudell D, Resnick D. Tarsal sinus: arthrographic, MR imaging, MR arthrographic, and pathologic findings in cadavers and retrospective study data in patients with sinus tarsi syndrome. Radiology. 2001;219(3):802-10. [PMID: 11376274]
- Pisani G, Pisani PC, Parino E. Sinus tarsi syndrome and subtalar joint instability. Clin Podiatr Med Surg. 2005;22(1):63-77. [PMID: 15555844]
- Akiyama K, Takakura Y, Tomita Y, Sugimoto K, Tanaka Y, Tamai S. Neurohistology of the sinus tarsi and sinus tarsi syndrome. J Orthop Sci. 1999;4(4):299-303. [PMID: 10436277]
- Oloff LM, Schulhofer SD, Bocko AP. Subtalar joint arthroscopy for sinus tarsi syndrome: a review of 29 cases. J Foot Ankle Surg. 2001;40(3):152-7. [PMID: 11417596]
Esta página tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración clínica individual. Cada caso requiere exploración personalizada.
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